viernes, mayo 14, 2010

..y otra vez, volviendo sobre el tema, pero con otra mirada.

Hace poco , con un pata casi contemporáneo mío, conversábamos de algunos logros a estas alturas de nuestras vidas ( yo acabo de cumplir 33 por si acaso) , logros en el campo laboral, material, sentimental, intelectual, etc. Y en realidad era poco de lo que podíamos ufanarnos. De manera sarcástica y con harto humor negro para hacer menos dolorosa la cuestión, nos comparábamos con nuestros viejos y cada vez caíamos en la cuenta que ellos, a menor edad que la nuestra ya tenían grandes responsabilidades sobre sus hombros, familia sobre todo; y no podíamos reprimir cierto malestar por las varias veces en que nos sentíamos ahogar en un miserable vaso de agua, cuando ellos con menor edad y recursos supieron salir adelante con toda la tribu a su cargo. A modo de justificación nos decíamos que eran épocas distintas, ahora nosotros tenemos otras inquietudes y otras prioridades, un poco injusta en realidad la excusa, como si ellos también no hubiesen tenido, probablemente, otros planes de vida.

Días después pensando nuevamente en esa conversa, me dije, que quizá nuestro “logro” sea eso mismo, el no haber obtenido casi nada, ja. Me acorde del viejo Dylan, a quien su abuelo solía decir: da gracias a Dios por que tienes las cosas que necesitas, pero más por las cosas que no necesitas. Sabias palabras del venerable. Pensando en eso, a esta edad y época puedo blandir mi independencia como logro, la relajante sensación que puedes abandonar todo sin dañar a nadie, tal vez decepciones a algunas personas, es inevitable, pero nada grave a las finales. El mismo hecho de no tener ataduras materiales en un determinado lugar, te hace más fácil la cosa. No se, tal vez este pequeño escrito pretenda ser una inconsciente excusa ante la casi nadería obtenida hasta el momento, tal vez, pero es lo que creo hasta hoy. Tal vez algún día me toque “sentar cabeza” ( como detesto esa palabra) quien sabe, tal vez una figura femenina de pelo corto, botas y largas piernas contribuya a ello, jaja, pero mientras tanto no me siento frustrado ni juzgado por los demás. Tal vez mi austeridad actual también sea fruto de haber mantenido algunos principios (pocos, pero principios al fin y al cabo) y no haber cedido a la tentación del dinero rápido. Si es el precio que hay que pagar, bienvenida sea la precariedad.

Aun a veces recupero esta vieja canción de los desaparecidos y entrañables G-3 y me vuelve a poner las pilas, en su precaria inocencia esas letras dicen mucho y me pegan una bofetada cuando creo estar hundiéndome en el barro de la mediocridad. Espero que no llegue el día en que me vea obligado a venderme y empeñar mis ideas, y si llega será por el precio justo, ja.



La canción se llama Ahora o nunca y viene en el disco Psicotropia. Irónicamente las hordas hardcore los tildaron de vendidos cuando publicaron este disco, ja.

15 de mayo de 2010

1 comentario:

marga dijo...

"Da gracias a Dios por que tienes las cosas que necesitas, pero más por las cosas que no necesitas."

Gran frase, deberíamos hacer eso siempre, pero a veces le damos demasiada importancia a cosas que no tenemos y no valoramos lo sí tenemos.

Con el tiempo aprendemos a hacerlo.